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Danzas en Huitzuco

[Danza del Chinelo] [Danza de Moros] [Danza del Tecuani] [Danza del Venado]

 

LA DANZA DEL CHINELO

Su nombre proviene de la palabra náhuatl tzinelo, que significa meneo de caderas y hombros. Esta danza tuvo su origen probablemente en el estado de Morelos, donde todavía se celebra en algunos pueblos, la llamada "fiesta del brinco".

Los danzantes usan una vistosa túnica de terciopelo bordada con lentejuelas, sombrero con alma de cartón, adornos de tela bordada rematada con plumas y máscara con rostro europeo hecha de tela de alambre bellamente acabada y con una barba de zacate enroscada hacia arriba.

Los pasos de esta danza se llevan brincando, mientras se mantiene el cuerpo erecto y haciendo meneo de hombros y caderas. Al comás de la música se van haciendo círculos y un fuerte zapateado. No se busca la coordinación del conjunto, sino que cada danzante intenta sobresalir basado en su habilidad, dando enormes brincos o por la riqueza de su atuendo.

La danza intenta hacer burla del modo de andar de los antiguos europeos y es ante todo jocosa, por eso sus integrantes van preguntando a los curiosos: "a que no me reconoces"; asimismo, a lo largo del trayecto solicitan ayuda económica y al recibirla, en agradecimiento uno de ellos dice con fuerte voz: ¡Atención señores! Un viva para la familia... por la donación hecha a la comparsa... y banda que la acompaña. Rogamos al Dulce Nombre de Jesús los llene de bendiciones. Ahora un carnavalito de salida... y siguen los brincos.

LA DANZA DE LOS MOROS
Como su mismo nombre lo indica, esta no es una danza de origen indígena, sino que fue introducida al pais por los frailes que en el siglo XVI vinieron a el como misioneros. Los participantes de ambos bandos llevan el rostro cubierto con pañuelos o con mascaras y cubren su cabeza con cascos que llevan simbolos para distinguirlos entre si. En el caso de los moros, el simbolo es una media luna y en el de los cristianos una cruz, que tambien llevan bordada en lentejuela sobre la capa o manto que ademas portan. La vestimenta puede variar mucho, al grado que se pueden ver incluso "cristianos" vestidos de charros. A ambos lados del lugar en el que la ceremonia tiene lugar, se colocan bancas que representan los bastiones de los dos bandos que sostienen la contienda. De un lado se sientan los reyes, las princesas y, en general, los bautizados. Del otro se colocan los seguidores de Mahoma. La representación, que dura uno o dos dias, consta de batallas, parlamentaciones y danzas. Los actores, que nunca cesan de moverse, utilizan al hablar un tono declamatorio muy agudo, una especie de falsete.

LA DANZA DEL TECUANI
Su nombre viene del náhuatl, lengua en la que "tecuani" quiere decir "tigre", personaje que es el único que se encuentra de seguro en esta representación danzada, pues los demás varian notablemente de un lugar a otro. Durante la danza, la bestia persigue a los niños y a su vez es perseguida por los hombres. Estos llevan máscaras y usan botas o chaparreras, asi como enormes sombreros y chaquetas de fibra de maguey con la manga derecha rellenada con trapos o algodón. Portan asímismo látigos con los que se golpean unos a otros, tratando de acertar a la manga rellenada para no causarse daño, al tiempo que ejecutan un taconeo complicado y de gran precisión. Es prácticamente la misma danza que la conocida como "Tlacololeros" y, a pesar de los grandes cambios que ha experimentado y sigue experimentando gracias a la fantasia de los ejecutantes, preserva con seguridad sus arraigadas raíces de la época precortesiana.

DANZA DEL VENADO
es una de las más populares entre las danzas mexicanas típicas, así como una de las menos adulteradas; los indios yaquis de Sonora y Sinaloa todavía la ejecutan de una manera que se cree casi idéntica a la que tenia antes de la llegada de los españoles: El individuo que la ejecuta ha de representar a un venado al grado de casi convertirse en dicho animal, ser "el venado". Para ello,en su estado más puro, la danza a de ser efectuada por un indio yaqui al cual sus padres hayan destinado desde la infancia para tal fin. A el niño se le educa desde un principio para que actue siempre como si fuera un venado e incluso se le da una alimentación especial para que desarrolle un cuerpo esbelto y ágil que le permita imitar mejor los moviemientos de este animal. El danzante se cubre la cabeza con un trapo blanco y coloca, sobre éste, una cabeza disecada de venado, adornada con cintas. Además de lo anterior, sólo lleva puesto, alrededor de las caderas a modo de falda, un rebozo, sujeto con un cinturón del cual cuelgan campanitas o cascos de venado. Y, finalmente, campanitas o cascabeles alrededor de los tobillos y las muñecas. Además del sonido que hacen al danzar, el acompañamiento consiste en los ruidos que hacen uno o dos hombres que raspan tiras de madera y otro que golpea una jícara invertida sobre un recipiente con agua parcialmente enterrado en el suelo, así como el ritmo de las maracas que el danzante lleva en las manos.